Fascinación por la vida

Divagaciones mentales de Alberto Gimeno

Nosotros y nuestro entorno: diversidad e injusticia

Desde el momento en que nacemos nos diferenciamos de los demás. Nacemos y somos feos o guapos, inteligentes, menos inteligentes o estúpidos, altos o bajos, rubios, morenos, pelirrojos, ojos claros, ojos oscuros,… Es la primera diferencia con la que nos encontramos en nuestra vida. Lo segundo que nos diferencia de los demás es dónde nacemos. No es lo mismo nacer en un poblado africano que nacer en el seno de una acomodada familia europea. Desde el primer momento nuestros genes y nuestro entorno definen nuestra persona.

Genética y entorno como el origen de la desigualdad de las personas. Y la desigualdad como origen de conflictos e infelicidad.

Engels en su libro “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado” trata la propiedad privada como el origen de la desigualdad de los hombres. Y también habla de la familia, a través de la herencia, como institución para perpetuar esa propiedad privada. Una de las metas del comunismo imaginado por Marx es la abolición de la familia como origen de desigualdad entre las personas.

Aldous Huxley en su libro “Un mundo feliz” describe una sociedad que va más allá. En esta sociedad tampoco existe la unidad familiar. Pero no existe no porque sea origen de la desigualdad de las personas. Sino que es abolida por ser origen de infelicidad, de conflictos, de problemas.

Al principio he apuntado dos orígenes de desigualdad: la familia (como centro de nuestro entorno) y los genes. Tanto en una sociedad comunista como en “Un mundo feliz” la unidad familiar no existe. Sin embargo en la sociedad imaginada por Aldous Huxley se plantea también la igualdad genética. En el mundo imaginario planteado por Huxley los seres humanos somos clonados. Sin embargo esa sociedad naciente se da cuenta de que no es práctico que todos los seres humanos seamos iguales o muy similares genéticamente. El problema que se plantea es que una persona inteligente no desea trabajar en un empleo de baja cualificación. Es frustrante. Por lo tanto una sociedad necesita personas inteligentes (para ocupar trabajos de alta cualificación) y personas no tan inteligentes (para ocupar empleos de baja cualificación). Inicialmente en el libro crean una sociedad de personas inteligentes y resulta ser un completo fracaso. Por ello deciden crear varias clases sociales. Así pues en esta sociedad imaginaria hay humanos Alfa, Beta, Gamma,… Cada estrato social es criado para despreciar a los otros estratos y son educados para que les gustasen sus empleos (más o menos cualificados según su inteligencia) y para que tengan unas determinadas distracciones en su tiempo de ocio (también dependiendo de su inteligencia y habilidades físicas). Cada clase social es educada para vivir aislada del resto. Son pequeñas sociedades dentro de cada cual sus individuos son prácticamente iguales. Y todas estas sociedades viven en simbiosis.

Al final dos sociedades similares. En el comunismo la única desigualdad es el azar genético. En “Un mundo feliz” esta desigualdad en vez de ser al azar está perfectamente planificada con la ayuda de la ingeniería genética.

Somos el resultado de dos factores: nuestros genes y nuestro entorno. Si todos fuéramos iguales algunos individuos vivirían frustrados, y además la vida sería… un rollo. La cuestión es si las diferencias son justas o injustas. ¿es justo que alguien sea más feo que otra persona? ¿es justo que alguien sea más inteligente que otro? ¿Si tuviéramos la capacidad científica para crear individuos igual de sanos, inteligentes, atractivos,… usaríamos esa capacidad? ¿acabaríamos como en “Un mundo feliz”? Lo que tengo claro es que las diferencias (al azar o planificadas, justas o injustas) es lo que hacen la vida interesante y fascinante.

Written by gimenete

Jueves, mayo 24, 2007 a 10:23 pm

Publicado en opinión

2 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. Menuda basura cruzarme todos los días conmigo misma millones de veces. Vamos, que me quiero, pero me aburriría…XD

    mym

    Jueves, mayo 24, 2007 at 10:33 pm

  2. Un narcisita viviría en la gloria :D…

    El otro día estuve pensando en cómo dos personas que se parecen físicamente, también se parecen psicológicamente. ¿La sociedad “educa” para que seas de una manera?

    ¿Hasta qué punto estamos limitados por los genes para ser lo que queramos?

    GoLo

    Viernes, mayo 25, 2007 at 12:02 am


Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: