Fascinación por la vida

Divagaciones mentales de Alberto Gimeno

Jornada laboral

Creo que el número de horas laborables al día de un trabajador debería depender de su profesión. Esto ya ocurre en profesiones como la de controlador aéreo. Y en otras profesiones como la de transportista, las horas laborables están limitadas por ley, pero la ley no se cumple. Digo esto porque como programador puedo estar 10 horas delante del ordenador, pero no es bueno ni productivo. Es difícil que pueda ser productivo después de 4 horas programando activamente. La cantidad de trabajo que hago en esas 4 horas no podría volverla a hacer en las 6 horas siguientes. Quiero decir que la concentración, la productividad máxima, puede durar 4 horas, tras las cuales la productividad baja en picado. Por otro lado no te pones a trabajar inmediatamente cuando te pones delante del ordenador. Y contando breves descansos, mirar el correo o visitar alguna página web puede suponer unas dos horas adicionales a esas 4 horas de productividad máxima. Así que creo que la jornada laboral de un programador debería ser de unas 6 horas. En más de 6 horas no vas a hacer casi nada más que en las 6 primeras horas y sin embargo si trabajas más vas a estar cansado, con ganas de desconectar y pensar en otras cosas.

Otra cuestión es la jornada laboral intensiva o partida. Creo que la jornada laboral partida es un crimen contra la productividad. Y es una mala costumbre española. Prácticamente todo el mundo tiene jornada partida. No aprendemos. Parar a medio día, o durante las primeras horas de la tarde para hacer una comida copiosa es fatal. Rompe el ritmo de trabajo y alarga la jornada laboral, porque no estás trabajando, pero tampoco estás en tu tiempo libre. Normalmente comerás cerca del trabajo o en el trabajo mismo con lo que la percepción es que “sigues en el trabajo”. Necesitas tiempo para ir a comer, para comer y luego para descansar para comer. Si comes un sandwitch no tienes que descansar de la comida, pero aquí en España los desayunos son mínimos y las comidas copiosas. No puedes ponerte a trabajar inmediatamente después de haber comido unas judías y una chuleta. Tienes que esperar, y esto se traduce en que una jornada laboral que en principio eran 8 horas se convierta en una de 10. Si a esto le sumamos el tiempo que cuesta ir al trabajo llegamos a la situación en que nos levantamos a las 7 de la mañana y llegamos a casa a las 8 de la tarde / noche. Al llegar a casa cenamos y descansamos de la cena. Total, que son las 10 de la noche y ya sólo quedan ganas de ver un rato la televisión, que no requiere ningún esfuerzo intelectual, e irnos a dormir. A no ser, claro, que queramos ver alguno de esos late-shows que se prolongan hasta la 1 o las 2 de la madrugada. ¿Cuándo dormimos? ¿Cuándo tenemos tiempo libre?

Lo ideal sería levantarnos a las 7, hacer un buen desayuno, empezar a trabajar a las 8 una jornada de 6 horas y trabajando desde casa, sin necesidad de ir al lugar de trabajo. Terminamos a las 2 o 3 de la tarde, haciendo un descanso para tomar un aperitivo, y tenemos toda la tarde por delante para descansar y disfrutar del tiempo libre. Y como un trabajador contento es un trabajador productivo, trabajaríamos menos horas, produciríamos más, y seríamos más felices. Y probablemente haríamos las cosas mejor y con más ganas.

La jornada intensiva es aplicable a cualquier otra profesión. Reducir la jornada laboral ya no estoy tan seguro.

Written by gimenete

Viernes, mayo 4, 2007 a 11:28 am

Publicado en informática, opinión

6 comentarios

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  1. Es una reflexión muy interesante. Estoy de acuerdo contigo en que la cosa está muy mal organizada y creo que es un tema importantísimo pero creo que la solución aún es más compleja que la que planteas.

    Por ejemplo, estoy de acuerdo contigo en que lo ideal sería levantarse a las 7 de la mañana. Pero resulta que si me levanto a las 7, la mayoría de las veces yo no produzco nada hasta las 11. Me encantaría hacer ese horario pero no me funciona, normalmente, por una cuestión de biorritmos personales.

    Yo creo que la cosa va por la flexibilidad. Cada uno de nosotros somos diferentes. Hay muchos factores que influyen. Creo que es muy complicado unificar usos, costumbres y ritmos. Estoy de acuerdo, en general, con que a partir de las 4 horas de trabajo la intensidad baja. Pero luego resulta que hay días que consigo apenas 1 hora de concentración y en cambio me paso una noche trabajando con una intensidad brutal hasta que se hace de día y me voy a dormir. Y esa noche he trabajado por una semana. Podría descansar los dos siguientes días.

    Me parece que hay que acostumbrarse a que cada uno es como es y que, además, va variando según el día. Entonces creo que lo que funciona es negociar con la realidad, adaptarse los unos a los otros con acuerdos puntuales o duraderos pero en constante evolución, dejando espacios para la libertad y la flexibilidad. Cuando es cada uno quien decide sus compromisos, sin que le vengan impuestos por otro (llámese jefe, ley o costumbres sociales), es más fácil que los cumpla con alegría y eficacia. Creo.

    rubén

    Viernes, mayo 4, 2007 at 1:43 pm

  2. Hola, rubén. Muy interesante tu comentario. Claro, mis reflexiones se basan en mi experiencia personal. Por ejemplo yo soy incapaz de estar despierto más allá de las 2 de la madrugada. Aunque tengo amigos que *sólo* estudian por la noche. En eso no había pensado. Y, es cierto, también es verdad que hay días en los que estás concentrado y puedes trabajar más horas y otros días que, como dices, no tenemos ni una hora de productividad.

    Con mi reflexión quería decir que, al menos yo, soy incapaz de trabajar concentrado más de un número de horas determinado y que las jornadas laborales comunes tienen más horas, y que por tanto para mí no tiene sentido estar en una jornada laboral de 8 horas porque seguro que al menos una o dos horas me sobran totalmente. Y contando en que al menos una o dos horas me sobran, la jornada laboral podría ser intensiva y tener mucho más tiempo para descansar y dedicar a otras cosas.

    Ahora mismo estoy intentando llevar un horario bastante definido porque quiero diferenciar completamente las horas de trabajo con las horas de ocio. Por eso también el motivo de mi reflexión.

    Gracias por tu aportación!

    gimenete

    Viernes, mayo 4, 2007 at 4:48 pm

  3. Gimeno 4 president!! now!!

    Hace tiempo oí algo sobre algunas revindicaciones de la jornada laboral de 6 horas… ¿Era aquí en España, o en otro lado?

    GoLo

    Viernes, mayo 4, 2007 at 11:43 pm

  4. En la última empresa en la que trabajé, empecé trabajando 8 horas pero los últimos 4 años reduje mi jornada a 6 horas, en horario intensivo, de 9 a 3. En mi caso, creo que la empresa y yo salimos ganando. Pero más la empresa porque yo diría que produje lo mismo o más en 6 horas que en 8. Y ellos, en cambio, me pagaban menos. Así que soy un defensor de la jornada de 6 horas.

    Comparto tu preocupación por diferenciar las horas de trabajo de las del ocio. Pero la realidad es que desde que trabajo por mi cuenta cada vez se me confunden más. Tengo la suerte de escoger en qué trabajo y en intentar trabajar en lo que me gusta. Pero mi reflexión, últimamente, es que todo es trabajo. Hacer la compra es trabajo, hacer la comida es trabajo, tocar el piano es trabajo, vivir comporta un cierto trabajo. Y, en cambio, gran parte de mi trabajo es placer (incluso ir al mercado o cocinar, por supuesto la música también). Ultimamente lo que intento es que cada cosa en la que me ocupo diariamente sea un placer. Si es placer, ¿es ocio? Si me ocupo el día en actividades placenteras, ¿por qué debería diferenciar mis horas de ocio de mis horas de trabajo?

    Aún y así, no sé por qué continúo pensando que es sano separar el ocio del trabajo. Pero ya no lo tengo tan claro como cuando trabajaba para otros sujeto a un horario. Así que todo esto me lleva a la conclusión de que esta discusión es muy importante cuando se trata de regular por ley el horario de la jornada laboral de trabajadores por cuenta ajena, pero no tanto si las relaciones laborales se diesen entre personas más independientes. Porque en ese último caso sería cada uno quien decide cómo se lo monta.

    Por cierto, fíjate en la hora en la que escribo. Dudo de si escribir un comentario en tu blog forma parte de mi trabajo.

    Y lo que está claro en tu caso, por lo que yo conozco, es que tus horas de trabajo son más productivas que las de la media. Así que mi opinión es que las horas que decidas dedicar a tu ocio las tienes totalmente merecidas.

    Un abrazo, compañero.

    rubén

    Domingo, mayo 6, 2007 at 4:42 am

  5. Lo de que el trabajo es un placer forma parte de la “ética del hacker”, frente a la “ética protestante” (llamada así no del todo por los católicos protesatentes) que defiende el trabajo como un fin en sí mismo. No es que me lo esté inventando, es de un libro que se titula así: “La ética del hacker” (The hacker ethic).

    Está claro que para mí programar es un placer, la mayor parte de las veces. Pero si tengo que refactorizar código hecho por otros no es un placer, si tengo que documentar no es un placer😛. Y leer un libro es ocio, no trabajo, como ver una película es ocio y no trabajo, o pasear, o tomarse un helado. Lo que yo pretendo marcándome un horario laboral es no estar todo el día en frente del ordenador y diversificar mis actividades.

    ¡Un saludo!

    gimenete

    Martes, mayo 8, 2007 at 6:09 pm

  6. Hola!

    Yo soy electricista,y he trabajado hasta 13 horas efectivas durante 2 meses,todos los dias en obras de infrastructura.No tenia vida,pero cobraba algo impresionante por ello.Ahora estoy en una empresa distribuidora como cuadrista,donde el dueño es anti horas extras pero pide que se trabajen 9 horas en horario partido,que al final nunca se respetan y solo puedes irte en punto si tienes algo que hacer (el dice que lo compensa con esto,ya que si que nos podemos faltar un rato a cualquier hora para averiguar asuntos personales).Llego a casa a las 9 menos algo de la noche.Comer en casa a mediodia es un agobio por el trafico pero no se lo puedo negar a mi familia.Yo propongo la hornada laboral de 10 horas seguidas con 20-30 min de descanso,pero cuatro dias a la semana.Las principales ventajas serian el dia libre extra que se puede usar para averiguar asuntos tranquilamente aun cuando hay que ir a una capital,y la otra seria un ahorro de tiempo y combustible de 70% ya que en vez de ir a trabajar 10 veces a la semana iriamos solo 4 veces,y evitariamos los 5 atascos de mediodia cuando todos vienen a comer a la vez que todas van por los niños en coche.

    Nandor

    Miércoles, mayo 25, 2011 at 11:20 pm


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