Fascinación por la vida

Divagaciones mentales de Alberto Gimeno

Problemas en la estación de Sants (Barcelona)

Resulta que hace unos años viajé con unos amigos con un billete inter-rail. Volvimos a España en avión, aterrizando en Gerona. Mis amigos apenas llevaban dinero en efectivo así que a menudo yo les prestaba. Por ejemplo a varios de ellos les presté dinero para viajar de Gerona a Barcelona. Cuando llegamos a Barcelona ellos debían coger un autobús a Zaragoza, mientras que yo tenía que coger un tren a Salou. También les presté dinero para el viaje en autobús hasta Zaragoza. Les despedí en la estación del Norte y yo cogí un cercanías (línea roja) hasta la estación de Sants.

Al llegar a la estación de Sants me puse en la cola para sacar un billete a Salou. Tras unos minutos de espera llegué a la taquilla y, si no recuerdo mal, me pidieron 4.20€ por el billete. Saqué mi cartera y, vaya, no tenía suficientes monedas sueltas, me acababa de gastar casi todas mis últimas monedas en el billete de metro hasta Sants. Bueno, siempre tenía un par de billetes de 20€. Fui a mirar y… no tenía billetes… Tenía otra cartera escondida en la cintura donde llevaba todo el dinero en efectivo. Miré y estaba vacía, había gastado mis últimos billetes prestándoles dinero a mis amigos para el billete a Zaragoza. Le pregunté al hombre de la taquilla que si le podía pagar con tarjeta. Me contestó que no, pero que fuese a sacar dinero del cajero que me guardaba el billete.

Fuí a un cajero, introduje la tarjeta y me pidió el número PIN. Lo tecleé y… “número PIN incorrecto”. “¡Oh! no puede ser, lo habré marcado mal”, me dije a mi mismo. Volví a introducir el PIN y de nuevo… “número PIN incorrecto”. “¡Eh! no me he podido confundir dos veces”, pensé. Si introduces tres veces seguidas el número PIN incorrectamente el cajero te invalida la tarjeta así que saqué la tarjeta y me fui a otro cajero. Volví a introducir el PIN y lo mismo, “número PIN incorrecto”. No podía creerlo, había introducido el PIN cientos de veces, no me podía estar confundiendo. Lo volví a introducir y el resultado no cambió. Así que saqué la tarjeta y… la situación estaba clara ¡estaba en Barcelona sólo y sin dinero!

Apenas tenía un euro y pico en el monedero. Estuve unos minutos pensando qué podía hacer. Estaba claro, tenía que mendigar, tenía que pedir dinero a alguien para poder comprar el billete de tren. Me costó bastante acercarme a alguien para explicarle la situación. Las primeras personas a las que me acerqué me ignoraron o aludieron que no tenían dinero suelto. Pero al cabo de unos minutos me acerqué a una familia y tras unos segundos en los que me miraron incrédulos sacaron sus carteras y conseguí el dinero que necesitaba. Volví a la taquilla y por fin compré el billete. Me sobraron 5 céntimos de euro. Cogí el tren y por fin llegué a Salou, llegué a casa.

Al cabo de un par de días caí en la cuenta en el porqué de que el número PIN que introducía no era correcto. Era porque recientemente la tarjeta me había caducado y la había cambiado por una nueva. Resulta que la tarjeta nueva tenía un PIN diferente…

En fin, esa fue mi odisea en Barcelona con 18 años.

Written by gimenete

Domingo, octubre 29, 2006 a 5:40 pm

Publicado en anécdotas

Una respuesta

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  1. Juas juas juas
    no sé quién sería el cabrón al que le dejarías dinero, pero ya le vale!
    desde entonces cada vez que alguien me pide dinero para llamar por telefono o para el bus y tal me siento en la obligación moral de darselo, aunque la mayoría de las veces sea mentira.
    Sigue con las anécdotas que están genial. Te falta darle un tono un poco más dramático y entonces tendrás el blog famoso!

    el_noziya

    Domingo, octubre 29, 2006 at 6:33 pm


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